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¿Cuánto gastamos en ocio y en qué?

11-11-2014 | Juan C. Martínez Gallardo

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Para entender qué es el ocio es muy ilustrativo el uso y significado que se le daba en la Antigua Roma. Otium era el ocio y el Neg-Otium (negación de lo anterior) se refería al trabajo (negocio y comercio).

Es evidente, y atendiendo a la Pirámide de Maslow, que el negocio está antes que el ocio. Primero debemos satisfacer necesidades más primarias como la alimentación, el abrigo y la vivienda, y dejamos la satisfacción del ocio para los excedentes de tiempo y de capital. Afortunadamente, y aunque en los últimos años se nos ha complicado mucho la existencia en un país como España, seguimos viviendo en un mundo desarrollado en el que la gran mayoría sale los fines de semana a cenar, va al cine, hace una escapada rural o se toma unas copas en un pub de moda.

 

Pero me hago una pregunta desde hace mucho tiempo. ¿Por qué estamos dispuestos a gastarnos determinadas cantidades de dinero en unas alternativas de ocio y en otras no? Me explico. Estamos rodeados de bares y restaurantes. Es muy curioso observar cómo unos padres son capaces de gastarse 20 euros en copas un sábado por la noche y luego ponen el grito en el cielo porque en el colegio le han pedido 15 euros para una excursión de su hijo (que más que ocio es educación). O nos gastamos 40 euros mensuales en tabaco y luego 8 euros para una ruta de senderismo es muy caro. O invitamos a café a los tres amigos con los que hemos pasado una buena tarde y luego no somos capaces de gastarnos 5 euros en un evento deportivo en mi pueblo para que mi hijo juegue y pase él su “buena tarde”.


Como con tantas otras cosas, la culpa la tiene la sociedad en la que vivimos. Nos han malacostumbrado desde las administraciones públicas a participar en eventos deportivos, culturales y de naturaleza de forma gratuita. Se ha creado este mal hábito durante años de bonanza. Como las copas, el tabaco o el café nunca los hemos tenido gratis, pues seguimos consumiéndolos y pagándolos. Pero como los eventos eran gratis y ahora no, pues no estamos dispuestos en un gran número de casos a vivir experiencias increíbles con empresas especializadas y de jóvenes emprendedores que llevan detrás muchísima formación y seguramente también un gran bagaje profesional. Tiene más mérito y está mucho mejor pagado montar un bar de copas que emprender un negocio de ocio con todo el esfuerzo y estudio que lleva implícito.

 

Lo siento, será mi condición de abstemio y no fumador. Pero realmente es injusto. Pagamos más y mejor por los vicios que por otras alternativas de ocio mucho más saludables. Y me repatea porque a la larga hay un gasto público enorme en favor de los enfermos derivados del consumo de alcohol y de tabaco (por no hablar de drogas) que también pagamos los que no tenemos nada que ver con ello, mientras que las empresas de ocio en la naturaleza y en los polideportivos nos dedicamos a vender salud.


Desde aquí mi enorme agradecimiento a todas aquellas personas que cada semana dedica su tiempo y dinero a hacer al menos una actividad saludable. Sirva de reflexión para aquellas personas que además de no hacerlo, lo critican.

 

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