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Ladrones de sueños

03-11-2014 | Sebastián Mesa

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Desde pequeño mis padres me enseñaron a construir mis propios sueños y, junto a ellos, día tras día, año tras año, íbamos trabajando para llegar a un fin común. No existían días de fiesta, siempre había algo que hacer o llegaba algún camión con mercancía, los sábados mis amigos iban a jugar al fútbol y nosotros teníamos que quedarnos a trabajar en la tienda y los domingos había que abrir cajas y cajas de mercancía para etiquetarlas y colocarlas para su venta

Nunca vi los reyes, ya que esa noche teníamos que preparar los juguetes del resto de niños que habían comprado sus padres con antelación. Eran otros tiempos, la vida era más sencilla y vivíamos felices,  tampoco necesitábamos tanto aunque el comercio daba de sobra para vivir mis padres y sus 5 hijos holgadamente, nunca me faltó de nada.  

Pero, con el tiempo, llegaron las grandes empresas, nos llenaron de sueños, “podréis comprar de todo en un mismo establecimiento, trabajo para todo el mundo, encontrarás lo que nunca has visto”. Y empezó a cerrar el pequeño comercio,  pasamos de empresarios con autonomía a empleados con sueldos raquíticos y con la amenaza de echarte si flaqueas en lo más mínimo. Después llegaron los bancos, “ingresa tu sueldo y te regalamos una cubertería que nunca usarás,  no tendrás que ir a pagar la luz ni el agua lo hacemos todo por ti.” Que equivocados estábamos, nos han hecho esclavos de sus imperios, hasta tal punto que no tienes teléfono si no tienes abierta una cuenta. Y la guinda del pastel la pusieron los políticos, diestros en el  verso y siniestros en la ejecución”, magos de la palabra, artistas del engaño, marionetas de las grandes empresas, buscadores del poder del protagonismo y de la conveniencia. Ellos se han encargado de crear las leyes pertinentes para hacer que esta sociedad sea más difícil para todos, se olvidaron de lo que es una democracia, se olvidaron del principio de igualdad y sobre todo se olvidaron de que ellos están para servir al pueblo y no de que el pueblo esté al servicio de ellos. Han logrado deconstruir una sociedad equitativa y solidaria, el dos por ciento maneja el ochenta por ciento del dinero del país. Han conseguido que la educación se convierta en lo que ellos quieren y no en lo que nuestros hijos necesitan y, con todo ello, han fomentado el odio, la desigualdad, la apatía y la pobreza.

Muchos años construyendo esos sueños que mis padres con tanto cariño me inculcaron, tanto esfuerzo tirado por la borda por culpa del egoísmo, del engaño y del poder. Mangantes de guante blanco, ladrones de sueños, malabaristas de las leyes, os prometo una revancha porque si algo no he perdido es la ilusión por vivir y por luchar y no os equivoquéis, ni el dinero ni el poder os dará la felicidad, eso sólo lo da el amor y el cariño que hayáis sembrado a lo largo de vuestra vida y eso no se puede comprar con dinero.

 

 

Sebastián Mesa

Educar para la vida

 

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